Conectarse

Recuperar mi contraseña

¿Quién está en línea?
En total hay 2 usuarios en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 2 Invitados

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 54 el Mar Oct 22, 2013 9:10 pm.
Últimos temas
» ¿Os interesaría hacer un foro de un internado?
Mar Feb 24, 2015 5:30 am por Rol

» Solicitud de baja
Mar Ago 26, 2014 9:45 am por Sandra Castillo

» Charles [Dennis, Dani y Jason]
Vie Abr 18, 2014 9:54 am por Dennis Martin Ingram

» Hanna's Relationship
Miér Feb 19, 2014 7:40 am por Hanna Montgomery

» Registro de Casas
Miér Feb 19, 2014 3:42 am por Sandra Castillo

» Registro de personajes
Miér Feb 19, 2014 3:31 am por Sandra Castillo

» Registro de Poderes
Miér Feb 19, 2014 3:24 am por Sandra Castillo

» Ficha de Hanna Montgomery
Miér Feb 19, 2014 3:23 am por Sandra Castillo

» Registro de Avatares
Miér Feb 19, 2014 3:23 am por Sandra Castillo

Tinypic
Image and video hosting by TinyPicForo rol Vista OceanoImage and video hosting by TinyPic Quimera Asylum http://illiweb.com/fa/pbucket.gif PhotobucketNo Paradise In DarknessForo rol comunidad de policías rolMagic WorldHomenun Revelio Internado AstoriaMauna Loa: Academia Militar Darkest Night: El foro de rol de DC ComicsTLCPhotobucket Blue Bloods
Foro de rol basado en la serie "Los protegidos" presentada por Antena 3. Las ediciones de las imágenes, historias, textos, fichas y demás son propiedad del foro y no pueden ser distribuidas sin autorización del autor o de un administrador respectivamente. Licença Creative Commons
This work is licensed under a Creative Commons Atribuição-Uso não-comercial-Compartilhamento pela mesma licença 2.5 Spain License.

Azul, negro ¡Dorado! {Libre}

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Azul, negro ¡Dorado! {Libre}

Mensaje por Evangeline Dellacqua el Jue Ene 19, 2012 11:32 am

Estaba junto a aquella muñeca de cabellos oscuros y tez fantasmalmente pálida. No era una obra de arte, pero a ella le resultaba la cosa más bella del mundo. Porque la había hecho su madre, y era de las únicas cosas que poseía de ella. Rob dormitaba en el alfeizar de la ventana, había estado cazando anoche. Consiguió dos ratones y creo que una ardilla o algo similar. Estaba tan deformado el pobre animal que no pudo deducirlo. Evangeline miraba a través de la ventana a la gente que pasaba, todos iluminados por aquellas bellas luces que tantos problemas le habían dado ya. Ella deseaba salir de allí, hacer misiones fuera...Las hacía de vez en cuando sí, principalmente cuando el que buscaban poseía un don mortífero y necesitaban de alguien que le dejara temporalmente indefenso. Ahí entraba Eva. A pesar de que ella podría eliminar a cualquiera sin grandes esfuerzos jamás le pidieron que matara a nadie. Todavía era bastante pequeña, y la última vez que lo hizo volvió a los tres años y se quedó sola. Esperaban un poco a que se liberara de aquella experiencia para requerirselo.Mientras estaba allí, en aquella ostentosa mansión, esperando para poder hacer algo.

No podía irse muy lejos, pero no habría grandes problemas en quedarse en la vereda. De todas formas, no es que tuviera muchos sitios a donde ir, y el solo pensar en volver a vivir en la calle hacia que se le revolviera el estómago. Igual seguro que le observaban. Se sentó en la vereda, siempre con su muñeca, y con aires demasiado melancólicos para alguien de su edad empezó a trenzar el suave cabello de su compañera de tela.

Podría haberse quedado en eso hasta bien llegada la noche, pero percibió una luz que le llamó la atención. Se giró con brusquedad y sus ojos pararon en aquella persona que desprendía aquella conocida aura..El azul de sus ojos chispeo, analizando a la luz recién llegada.
avatar
Evangeline Dellacqua

Mensajes : 15
Fecha de inscripción : 18/01/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Azul, negro ¡Dorado! {Libre}

Mensaje por Juliette Müller el Vie Ene 20, 2012 6:39 am

Reprimía un bostezo mientras que, con aire cansado, pasaba las gastadas páginas de un libro que sostenía entre mis manos como si fuera una especie de reliquia. Mis ojos vagaban por el océano de letras, sin pararse en ninguna línea, y sin percibirse de las palabras escritas en aquellas páginas. Veía los grafismos, pero la pereza me hacía evitar pararme el tiempo necesario para comprender los signos. Aquí y allá pescaba alguna palabra cuyo sentido se me escapaba, pero que me hacía leerla, experimentando con su sonido. Me gustaba paladear la sonoridad de dichas palabras, sentirlas en la lengua antes de pronunciarlas. Era una extraña manía que llevaba teniendo desde que era pequeña.

¿Qué hacía yo en la mansión Elefante? Innovar, no podía ser más simple. Estaba harta de ir siempre a los mismos sitios, de hacer siempre las mismas cosas, en definitiva, de vivir una especie de rutina igual a la de ayer e idéntica a la de mañana. Era exasperante y del todo inútil para mi persona el intentar mantenerme dentro de un horario tan rígido. Necesitaba salirme de tal, aunque fuera yendo a un sitio diferente y sin acarrear mis instrumentos. Porque eso era otra. Ultimamente nadie me imaginaba sin el cello a la espalda y sin el violín colgando de mi mano dentro de su funda; era una especie de "mula de carga musical" que se arrastraba de un lado a otro por toda la ciudad y que siempre presentaba una expresión ajetreada en su rostro. Así pues, la respuesta a la anterior pregunta; me encontraba saliéndome por la tangente. Si, una respuesta más concisa e igual de clara.

Me recosté sobre un brazo en el diván que venía ocupando, para luego cerrar el libro con aire ausente. El manuscrito era una edición de Drácula de Bram Stocker en alemán, detalle que me había impulsado a leerlo. Se me hacía tedioso intentar leer en español, pues tenía que andar cada dos segundos mirando en el diccionario. Encontrarse un libro en alemán había sido, sin lugar a dudas, la pequeña sorpresa del día de hoy. Lástima que no tuviera muchas ganas de leer.

Notaba como los párpados se me iban cerrando poco a poco, haciendo que fuera cayendo en un sopor que seguramente derivaría hacia el sueño. Echarse una siestecita en la biblioteca de Padre no era una cosa que ocupase un alto puesto en mi lista de prioridades, por lo que en un movimiento rápido, para irme despejando, me puse en pie, abandonando aquel cómodo reclinatorio, para luego, con el libro aún en una mano, salir de la estancia donde hasta hacía un segundo me encontraba. Sería mejor dar un pequeño paseo para moverse un poco que quedarse tumbada leyendo sin leer, por llamarlo de alguna manera.

Así pues, deambulé sin rumbo por la vivienda, cruzando puertas y recorriendo pasillos al buen tuntún. A veces me cruzaba con alguno de los niños que trabajaban para la organización, los cuales se apartaban de mi camino siempre que podían. Normal, tenía fama de ser una persona despiadada; había oído a más de un niño llamarme "bruja" cuando se creían que no podía oírles. Criaturitas...

Entré en una estancia prácticamente desierta, donde solo se encontraba una niña con un cuervo. Miré al animal con una mueca, pues me ponía un poco los pelos de punta, sobre todo cuando graznaba. Fui a darme media vuelta y a proseguir con mi paseo, cuando la cría se giró y me miró directamente. Vaya, había notado que me encontraba allí.
-Hallo-la saludé en alemán, pasando olímpicamente de tener que ponerme a pelearme conmigo misma para usar el español. Estaba floja en todos los sentidos.
avatar
Juliette Müller

Mensajes : 263
Fecha de inscripción : 06/12/2011
Localización : En el conservatorio o en el teatro; siempre puedes encontrarme en cualquier sitio dedicado a la música

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Azul, negro ¡Dorado! {Libre}

Mensaje por Evangeline Dellacqua el Sáb Ene 21, 2012 8:11 am

Una mujer pálida de cabellos oscuros y lindos ojos rojos estaba allí, en la puerta. Era dorada. No debía sorprenderme, desde aquel día en la avenida, casi toda la gente que me rodeaba era de ese tono. Eso era lo mejor de estar por aquí. No importaba cuanto tiempo pasara, no me cansaba de ver el resplandor. Era como hipnótico...pero lo tenía prohibido.Es decir, por mucho tiempo, por un incidente que pasó haría cosa de dos años. No era fácil, decían, encontrar gente así, por lo que preferían que no le quitara el aura, y con ello el don, a nadie. Y eso había pasado, pero era por accidente. Había pedido perdón muchas veces por ello. Fue ese el motivo por el cual, tras mirarla por poco tiempo, volví a bajar la mirada,

Mechón tras mechón, iba acomodando el cabello de Pandora, pues ese era el nombre de mi amiga. Lo había leído hacía bastante en uno de los libros de esa interminable biblioteca, y me parecía que encajaba perfectamente con ella. Decían que era una muchacha muy bella, que había sido enviada por los dioses como venganza hacia la humanidad, floreciente en aquel entonces. El hermano del hombre que robo una cosa ¿Semillas? No me acordaba...bueno, el hermano se enamoró de Pandora a pesar de todo...y esta abrió la caja liberando todos los males. Esta muñequita había hecho lo mismo según creía yo, había abierto las puertas de la desgracia. Porque si no la hubiera hecho mamá no la habría llevado, si no la hubiera llevado no me habría abrazado, si no me hubiera abrazado, no le hubiera matado. Era ¿Su culpa? ¡Sí, sí lo era! ¡Por encerrarme, por odiarme, por abandonarme!

Hallo Oh, que lindo sonaba eso ¿Quién era ella mismo? Había poca gente a la que yo no conociera, pues solía pasarme el día encerrada allí. Algunos gustaban de jugar con los niños, hablarles y tal. Eran pocos, mayoritariamente mujeres, que solían ser más consideradas para con nosotros. La mayoría de la gente de allí andaba con demasiados aires u ocupaciones como para fijarse en mí o cualquier otro niño. Quizás ella solo era educada, por eso me hablaba. Ahora ¿Cuantos extranjeros había por aquí? Francisco, era italiano, hablaba lindo pero diferente a aquel acento. Me entendía mucho con él, pues compartía el idioma(en mi casa solo se hablaba ese). Charlie, pero era de Brasil su tono era más..animado. Ya estaría saltando atrás mío. Entonces..Ahh, había una alemana, decían que tocaba muy bien el cello , y el violín . Como se llamaba, mm Romeo, ah Juliette. Yo siempre había querido oírle, pero decían que no era alguien muy amigable. No creía que intercediera por mí para dejarme ver un concierto. No tenía porque ser suyo, pero quería oír algo más que mis cd ya rayados del uso. En una ocasión me plantee el preguntarle si deseaba ser mi maestra, pero Ezequiel comenzó a hablar algunas cosas de ella que me asustaron. Decía que quemaba a los niños, que los comía y otras cosas. Debían de ser mentira, pero justamente le vi pasar muy apurada, casi hecha una furia...lo que me hizo decidir que seguiría aprendiendo por mi misma.

Hallo Intenté imitar su pronunciación, aunque por el sonido no me había salido muy bien. Rob parecía a punto de graznar, pero le dirigí una mirada ¿Y si lo que decía Ezequiel terminaba siendo cierto? No de comerse a la gente, pero si de quemar a aquel que la molestaba. Quería mucho a Roble, y no podía arriesgarme a perderlo. ¿Qué dice? Pregunté, observando el libro por la parte de atrás, donde iba el resumen. Me olvidé de quien era la que tenía enfrente. Mi curiosidad solía ser más fuerte que cualquier cosa. Hubiera fijado en ella mis ojos, como para sacar una respuesta de ellos como haría Miss Marple o Poirot. Si, les había hallado en esa gran biblioteca a ambos, y me gustaban sus casos. Seguí analizando el texto, como si fuera algún código secreto cuyo significado podría captar a la segunda.
avatar
Evangeline Dellacqua

Mensajes : 15
Fecha de inscripción : 18/01/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Azul, negro ¡Dorado! {Libre}

Mensaje por Juliette Müller el Sáb Ene 21, 2012 9:33 pm

Notaba mi cabeza trabajar, rebuscando en los archivos de mi memoria lo que pudiera haber oído sobre aquella niña, que ahora no ponía en pie quien era. ¿Cómo poder encontrar en mis recuerdos algo sobre una chica de no más de 10 años (o eso creía yo por su aspecto) cuando la organización estaba llena de gente como ella? Era como buscar una aguja en un pajar; había ocasiones en las que me las tenía que ver con algún crío del que ni siquiera conocía el nombre, o casos al contrario, en los que se me mandaba localizar a "Como-se-llamara-el-crío-de-turno" y me costaba la misma vida encontrar a alguien que respondiera al nombre dado. Iba a tener que procurarme un registro privado en el que fuera anotando los nombres de los niños o similar, o corría el riesgo de perder mis neuronas esforzándome en recordar nombres. Aunque, por otro lado, era gracioso que pudiera retener en mi memoria miles y miles de partituras, de libretos, de conciertos de cello y violín, y fuera incapaz de hacer otro tanto con simples nombres. A lo mejor solo era un problema psicológico, vete tú a saber.

Pero bueno, dejando de lado mis problemas mentales o lo que fuera, aquella niña no me sonaba de nada. ¿Alguna nueva incorporación? Plausible, pero no comprendía como Padre no me había informado sobre tal cosa. Me creía como una de sus chicas de más confianza, aunque claro. este hombre era igual de variable que una veleta; quizás hubiera decidido que no confiase en mí. Mas no recordaba haber hecho nada últimamente que hubiera podido enfadarle, siempre que me requirió, allí estaba yo, dispuesta a acatar sus órdenes con la muda y discipliente conducta que siempre ha caracterizado a los alemanes.

Todo esto pasaba por mi mente a gran velocidad, parecía que el sopor que la invadió se marchó de buenas a primeras. Bueno, algo es algo, había conseguido espabilarme, que era lo que pretendía con aquel paseo. Aunque me hubiera llevado a encontrarme tan cerca de ese bicharraco emplumado en tinta que se encontraba en la ventana y que parecía mirarme con cierta burla en sus ojillos negros. No los miraba con los mismos ojos desde que leí "El Cuervo" de Poe; siempre les veía algo siniestro a esas aves que se decían que traían anuncios de mal agüero. No era yo una persona especialmente supersticiosa, al menos no lo mucho que un artista podría serlo, pero la presencia de esos animales me imponía. Daban una sensación un tanto fúnebre.
Me percaté como abría el pico un poco... ¡oh Dios, lo que me faltaba, que se pusiera a graznar! Odiaba ese sonido, me ponía los nervios a flor de piel, pues me recordaban a un instrumento muy mal afinado... suerte que la niña lo hizo callar, casi me pareció ver como el graznido se detenía a mitad de camino de la garganta del pájaro.

La cría me devolvió el saludo. Intentó hablar en mi idioma, pero la palabra le sonó muy extraña en la boca... más o menos como sonaba mi español cuando me ponía a hablar demasiado rápido: mal entonado, con pronunciación extraña, casi como si a la palabra le costase ser pronunciada. Tampoco me sorprendía tal cosa, puesto que sabía que en aquel país, hablar mi lengua materna no era algo muy común.
Tras saludarme, señaló el libro que se encontraba fuertemente sujeto en mi mano. Vaya, al parecer no me había dado cuenta de que me lo había llevado... no creía que a Padre le importase tal cosa, puesto que, según sabía, no conocía tampoco mucho de alemán, sino el básico para entenderse conmigo cuando yo me ponía especialmente patriótica y hablaba en dicha lengua.
-Es un libro de vampiros-dije con calma, hablando lento para no soltar cualquier tontería por equivocarme con el idioma, para luego leer el texto que señalaba-El escritor irlandés Bram Stocker es sin duda el creador de la novela más famosa sobre el género de los vampiros. En este libro, se narran las correrías del Conde Drácula, probablemente el vampiro más famoso de todos los tiempos, el cual es capaz de convertir a las doncellas en seductoras libidinosas...-me corté en seco. No me parecía un texto apropiado para leerle a una niña; después podría echarme las culpas por traumatizar su tierna mente infantil. Aunque... ¿no estaban ya corrompidos por lo que veían a diario, por lo que tenían que hacer? ¿Acaso un texto iba a ser más dañino que una intrusión en una casa para asesinar a unos padres y llevarse a un niño? No iba a emitir tal juicio, pues no era yo quien para juzgar, aunque cierto era que me daba en qué pensar.
avatar
Juliette Müller

Mensajes : 263
Fecha de inscripción : 06/12/2011
Localización : En el conservatorio o en el teatro; siempre puedes encontrarme en cualquier sitio dedicado a la música

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Azul, negro ¡Dorado! {Libre}

Mensaje por Evangeline Dellacqua el Lun Ene 23, 2012 9:16 am

No se me hacía tan terrible como le habían descrito. De todas formas fui tonta al hacerle caso a Eze ¿No era ella quién le había traído aquí junto a Madre y Padre? Eso se decía por las habitaciones. De seguro era el motivo de el odio nato que le tenía mi amigo, ella habría ¿Quemado? A sus padres. Porque sí, era fuego. Todo el mundo aquí sabía que ella era una elemental. Me costó bastante aprenderme algunas clasificaciones:elementales, mentales, defensivos, ofensivos, blabla. Yo no sabía en cual entraba el mío, supuse que sería algo así como otros. Tampoco había tenido ocasión de preguntar, pues me tenía aislada..y lo agradecía en cierto punto, aunque a veces me sintiera completamente desolada. Pero ya sabía lo que pasaba. Quizás lo negativo fuera que me dejaba llevar demasiado por mi imaginación, cosa que hacía que formara conceptos muy exagerados de las personas, entre otras cosas.

Roble miraba con gran recelo a la recién llegada. Solía hacerlo, pero había algo en sus ojos negros que hacían pensar que aquella persona le daba especialmente muy mala espina. Confiaba ciegamente en los presentimientos de Rob, pero en este caso no veía problema alguno con, la que me resultaba, una extranjera muy amable. De todas formas el ave se posó en mi cabeza, formando un curioso gorro de color negro. Era calentito. En invierno solía hacerlo, era una estufa móvil para mí. Su plumaje casi impermeable le permitía resistir mucho más que a mí, por lo cual solía tener que compartir su superioridad en cuanto al ámbito supervivencia. Siempre quise tener alas, como él. Volar por allí, ver todo desde la altura de un edificio como de quince pisos, tocar las nubes ¿Serían dulces, saladas? Sabía que eran agua, pero ¿Como sabrían allí arriba? Debía de ser dulce, porque la sal es muy pesada para levarse como ellas. Quería que mis alas fueran azules, inmensas y que tuvieran algo así como un brillito. Serían las alas más bellas que nadie jamás viera. A veces soñaba con volar, levitando por la ciudad...La primera vez soñé con que aprendía a volar, era algo raro porque me despegaba un metro del piso y caía,despegaba y caía...todo el tiempo. Hasta que al final pude pasar sobre la pared. Recuerdo que me sentía muy orgullosa de aquel logro, y cuando iba a tocar la copa de un árbol..me despertaron. Me enojé mucho en aquel momento.

Había visto aquel título hacía mucho tiempo, en la pequeña bilbioteca de mi madre, en realidad era un estante con una pila de libros, pero ella le llamaba biblioteca. -¿Que es libidinosas?-Pregunté, curiosa. ¡Que palabra más rara! ¿Porque la gente inventaría palabras así? ¿Para hacer trabalenguas? No les veía mucho sentido, podrían hacerlas más cortas y todo sería mucho más sencillo. Es como otorilno..no, otorrigno...otorgli...bueno, ese médico raro que nunca pude pronunciar correctamente. ¿Qué es? Volví a preguntar, entusiasmada ante la idea de develar un pequeño misterio ¿Libidinosa? ¿La esposa de Vladimir era lidi..eso? Sabía el nombre del protagonista por el hecho de que mi padre siempre quiso llamar así a su hijo, pero mi madre intercedió para colocarle un nombre más normal
avatar
Evangeline Dellacqua

Mensajes : 15
Fecha de inscripción : 18/01/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Azul, negro ¡Dorado! {Libre}

Mensaje por Juliette Müller el Mar Ene 24, 2012 10:07 pm

Al parecer mi sospecha de que había leído de más había sido cierta. Y ahora lo estaba comprobando, pues la niña me preguntó que significaba la palabra "libidinosa", poniéndome, todo sea dicho, en una situación comprometida a más no poder. A ver con qué cara le definía yo aquella palabreja sin ir demasiado lejos. Porque no era plan de decirle que aquella palabra tenía una connotación sexual. Seguro que aquella cría ni siquiera sabía de donde salían los niños, o mejor dicho, como se formaban. Iba a tener que buscar una salida un poco más tangente para poder vadear el tema.

Para distraerme un poco de la sensación de haberme metido en un brete, miré el cuervo que ahora se aposentaba sobre su cabeza. Vaya, un tocado original, sin dudas, un sombrero vivo que graznaba y que se podía cagar en tu cabeza como no te andases con cuidado. Un encanto, vamos. De estar disecado, me gustaría más, sinceramente.
El cuervo seguía mirándome con cierto aire inquisidor. A lo mejor quería picotearme mi pelo erizado o anidar en él, pues podría confundirlo con un nido. Muchas veces habían dicho cosas por ese estilo de mi pelo erizado, pero a mí me daba igual las opiniones de los demás a ese respecto: el pelo era mío, era yo la que se lo peinaba y si a mí me gustaba esa imagen tan... diferente, pues la iba a seguir llevando. Yo no me metía en las vidas de los demás para decirles que ponerse o como peinarse, y esperaba que los demás no se metieran en la mía.

Con una mirada de desdén al cuervo, que aún me seguía mirando, hice brotar una llama de mi dedo, para luego llevarme el dedo incandescente a los labios y soplar suavemente aquella llamita, haciendo que se metamorfosease en un cuervo idéntico a aquel pájaro que me estudiaba, el cual, como si fuera un fénix en miniatura, se posó sobre mi cabeza, como su homónimo emplumado. Me divirtió ver como el animal miraba a su doble con cierto... aire de temor en sus ojillos. Que se fastidiase.

Dejando de lado el rifirrafe con aquel pájaro, tenía que darle una respuesta a la mocosa. Una respuesta que no me marcase como la arruinadora de su inocente infancia, que me librase de que me mirase como a una asquerosa por contarles cosas así. Estrujé mis neuronas para poder encontrar alguna definición a aquella palabra que pudiera pasar, pero aquel día me era imposible; estaba perezosa, como ya antes había notado. Y cuando estaba así, obligarme a pensar era perder el tiempo tontamente.

Bueno, a improvisar fuera dicho. ¿No era yo alemana? Podría poner como excusa que algunas palabras me eran desconocidas, o decir que sabía la palabra pero no el significado. Claro que el libro estaba escrito en alemán... bueno, a ver si podía salir de aquel atolladero con algo de suerte y un poco de inventiva. Siempre había sido alguien ocurrente, que tenía un comentario para todos y todo. Ahora no iba a quedarme callada.
-Pues... no estoy segura. Aún ando liándome con los idiomas, pero creo que libidinosa era cabezota.
Oh, vale, patético. No podía haber buscado algo más original, tenía que decir una estupidez de las más fuertes que había dicho nunca. Juliette, eres el colmo de la idiotez.
avatar
Juliette Müller

Mensajes : 263
Fecha de inscripción : 06/12/2011
Localización : En el conservatorio o en el teatro; siempre puedes encontrarme en cualquier sitio dedicado a la música

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Azul, negro ¡Dorado! {Libre}

Mensaje por Evangeline Dellacqua el Dom Mar 04, 2012 8:09 am

Miré el pájaro ígneo , palabra que aprendí leyendo a Ray y de la cual me gustaba presumir últimamente, pues era la única de mi curso que sabía utilizarla, con interés puramente científico. Me preguntaba con que mecanismo podría volar, si el aire no disiparía el fuego y por donde saldría en caso de un incendio. Insistían mucho con eso en clases. Había muchos compañeros con habilidades explosivas, y no era raro que una sala se incendiara por una falla en algún entrenamiento. Creo que no había nadie con geoco, geogri..Esa cosa de la tierra, lo que era un alivio porque si no también tendríamos que preocuparnos por los terremotos. De agua no había, era una chica que andaba en este pueblo, pero no era de los nuestros. Era mala. Una pena, porque siempre quise ir al fondo del mar. Quizás...hubieran sirenas. Y tritones. Peces multicolores ¡Cangrejos! Sonaba divertido. Ojalá pudiera hacer algo así.

A Rob el pájaro rojo no le gustaba, yo veía como una especie de temor comenzaba a cubrir su bonita aura. En ese momento me clave en los ojos de la cosa, porque eso no era un animal, no tenía vida, pero la mujer sí y ella le controlaba. Eres rídicula, se leía en mis ojos en ese momento grisáceos. Sabía que el odio motivaba a mucha gente, en cambio el sentido de estar haciendo algo tonto era devastador. No soportábamos la idea de estar haciendo algo tonto. Por estos lares, esta palabra la aprendí en un libro de Francisco Cándido Xavier, otro de mis orgullos, el orgullo era superior incluso a la capacidad en varias ocasiones. Muchos podrían preguntarse como sabía yo eso, lo único que puedo decirles es que la facultad de observar analíticamente se ha perdido, y es algo lastimero, como diría sostendría Sherlock Holmes.

- ¿Porqué me mientes?- Pregunte, despacio. Natural sin que ella notara, o eso esperaba la acusación de mi voz aguda. No me gustaba. La gente me mentía todo el tiempo. ¡Siempre! ¿Para qué? Yo no era tonta, tenía buenas notas, entendía las cosas rápido y a veces me decían que comprendía las cosas mejor que los adultos. Era estúpido, y mi Señor me perdone ese insulto anterior. Mamá siempre dijo que insultar era malo, que si lo hacía terminaría con los malos, pero aquí casi todos parecían hacerlo. En el infierno no habría lugar para tanta gente ¿No? Además si Dios perdona ¿Porqué me debería dejar allí abajo por decir una palabrota?¿No entendería que me sentía rara sin utilizar el vocabulario vulgar, como hacían todos por aquí? De cualquier forma , no lo haría. No porque mama se enojaría y me mandaría de nuevo al armario. Yo sabía que estaba muerta, pero ella dijo que siempre estaría a mi lado. Estaba segura que si insultaba ella vendría ,brillante como todos los ángeles, con su vestido beige y su pelo recogido,y me metería al armario.

Me di cuenta de que estaba siendo mal educada, no no mal educada, mal aprendida, como me corregía la señorita Lima. Educada estaba a la perfección, pero aprendía cosas malas de los otros. Estaba segura de que la anciana señora se sentiría feliz de saber que aplicaba sus importantísimas enseñanzas.-¿Cómo te llamas?- Tal vez la mujer extranjera quisiera recibir clases de modales de mi parte. Puede asegurarles que sé mucho sobre el tema.
avatar
Evangeline Dellacqua

Mensajes : 15
Fecha de inscripción : 18/01/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Azul, negro ¡Dorado! {Libre}

Mensaje por Juliette Müller el Dom Mar 11, 2012 6:02 am

OFF: chica, no me pidas más, que me es imposible, lo siento e-e.

ON:
O yo había acabado durmiéndome en el sofá y ahora estaba soñando, o aquella niña era una insensata de mucho cuidado, una de ambas. ¿Por qué? Simple, sus ojos que me miraban con una especie de desprecio que me ponía de los nervios, cosa nada aconsejable. Me echaba en cara mi mentira, como si hubiera cometido un delito federal o similar. ¿Pero acaso no era mejor en ocasiones la ignorancia de la mentira a la posesión de un conocimiento que a la larga iba a acabar haciéndote daño? Bueno, daño no creía que le hiciera, pero sí le iba a dar más de un quebradero de cabeza, o al menos bajo mi prisma. No me gustaban esos niños que daban pasos precoces en las lides semánticas que esa palabra connotaba, opinaba que destrozaban sus restos de inocencia por querer comprender cosas que con el paso del tiempo iban a acabar descubriendo. Puede que fuera un pensamiento un tanto arcaico por mi parte, pero era una ideología forjada con firmeza en mi mente, y que no me iba a dejar así como así. Si la niña quería conocer el significado de esa palabra, que se fuera a un diccionario, pero yo no iba a meterme en un brete.

Pero no se quedaba en eso la criatura, ni por asomo. Encima me pedía motivos para las mentiras. ¿Es que en este país, o de donde viniera ella, no enseñaban modales o qué? En Alemania te soltaban una contestación dura a más no poder por osar formular semejante cuestión a un mayor, no solo en la familia, sino en el colegio u otros lugares. Nos metían en la cabeza la idea de que a aquellos que nos superaban en edad no podíamos contradecirlos a no ser que tuviéramos argumentos sólidos y bien justificados, lo que normalmente nunca solía ocurrir. A lo mejor eran más... liberales en estos países del sur, pues todo es cuestión de costumbres.
Mas no era el momento de empezar un análisis sobre la educación en los países nórdicos y en los mediterráneos. Había sido formulada una pregunta, y tenía dos opciones: ignorarla y largarme de allí, quedando ciertamente a la altura del betún, o soltarle a la mocosa una explicación veraz de mis motivos y dejarla con el problema de entenderla o no. Ya que tan madura se tomaba para ese sentido, que se entretuviera un rato lidiando con mis argumentos. Al menos no se iba a aburrir.

-Miento porque considero que no he de seguir por ese camino que dicha palabra ha abierto, o al menos eso entra en mi consideración personal. Si estás decidida a conocerla, siempre puedes consultar un diccionario, pero no pienso ser yo la que sea culpada por hablar más de la cuenta.

Creía haber sido concisa y clara en mis palabras, y no haber pecado de excesiva altanería. No me gustaba crearme excesiva mala fama entre los niños, pues luego, cuando tenía que hablar con alguno por orden de Padre o Madre, el interpelado se limitaba a mirarme con pavor o con odio, dependiendo de las cosas que le hubiera hecho, sin soltar ni una sola palabra. Ya tenía suficientes quebraderos de cabeza como para encima tener que lidiar con ganarme a todos los críos que pululaban por las casas que Padre tenía desperdigadas por todo el país. No era plato de mi gusto, ciertamente, y me suponía un trabajo que para nada me resultaba apetecible. O eso, o que era una vaga redomada, que también. Iba a tener que encontrar algún remedio para la insana pereza que me estaba invadiendo últimamente.

Creía que la renacuaja se iba a quedar en silencio, que se iría o simplemente me ignoraría, pero ahora me soltó otra pregunta, en esta ocasión, sobre mi nombre. ¿No me conocía? Creía estar informada de que todos los niños de la organización sabían quien era yo. Tal vez esa cría simplemente me lo preguntaba para inquietarme o molestarme. Bueno, pues no pensaba darle el gusto de que me viera incómoda, por lo que mantuve el semblante plácido, como las aguas de un estanque en las noches de plenilunio. Si hacía de mi rostro una máscara fría, podría decir cualquier cosa sin que mis gestos me traicionasen.
-Me llamo Juliette Müller. Y tú eres...-añadí, pues consideraba que ya que yo había dicho mi nombre, ella debería decirme el suyo para estar en igualdad de condiciones.
avatar
Juliette Müller

Mensajes : 263
Fecha de inscripción : 06/12/2011
Localización : En el conservatorio o en el teatro; siempre puedes encontrarme en cualquier sitio dedicado a la música

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Azul, negro ¡Dorado! {Libre}

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.