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Un encuentro llameante (Juliette)

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Un encuentro llameante (Juliette)

Mensaje por Invitado el Dom Jun 10, 2012 9:04 am

El tiempo transcurría lentamente, y sentía que si pasaba un minuto más me iba a estallar el corazón. Agité la cabeza a ambos lados; mis ojos se movían velozmente de un lado a otro, con nerviosismo, estaba esperando a uno de los miembros más respetable y al que más admiraba de la organización: la Señora del Fuego.

No sabía con qué excusar mi llamamiento. ¿Alguna paranoia, quizás? No. No quería enfurecerla, pero me moría de ganas de ver alguna demostración de su poder; estaba tan ansiosa por ver las llamas, sinuosas e incandescentes, devorando a su paso.

Destruyendo…

Abrasando, como lo hacía con la carne humana, desprendiendo ese característico olor; como cuando quemé la tabernilla mugrienta de Irlanda, como cuando aquellos dos chiquillos, el traidor y aquella a quien debía la vida, salieron malheridos por las llamas…

Deshaciendo y eliminando la vida a su paso; decidiendo el destino que correrían desde la criatura más inmunda al ser más decoroso.

Creando y destruyendo.

Oí cómo la puerta se abría y me puse en pie como movida por un resorte.

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Re: Un encuentro llameante (Juliette)

Mensaje por Juliette Müller el Dom Jun 10, 2012 9:20 am

No entendía bien los jueguecitos que se traían a veces en la Organización. Sabían que era una persona ocupada, más pendiente de otras cosas que de estar rondando por la mansión del clan, pero claro, no olvidaba que era uno de los juguetitos de Padre. Había dejado bien claro que siempre, siempre, siempre, debía estar a disposición de otros miembros, del mismo modo que ellos lo estaban para mí. Pero saberlo era una cosa muy diferente a que yo estuviera dispuesta a ello. ¿Es que no comprendían que yo tenía una vida aparte de todo aquello? Bueno, se veía que no, viendo como me mandaban llamar cada dos por tres: que si enseña a este niño lo que es la lealtad, que si busca a otro para que se sume a nuestras filas... un descontrol total, en resumen.

Aquel día volvíamos a estar en las mismas: una llamada de parte de una de las chicas de Padre, pidiéndome que fuera a la Mansión. Bueno, lo único que podía decir en su favor era que era una pirómana aficionada, que intentaba imitar mis incendios, pero no con buenos resultados. Más de una vez había tenido que intervenir para que no redujera algo a cenizas; en una ocasión logré salvar una estancia de milagro. Me costó una buena jaqueca aquella intervención, recordarla me producía punzadas en el cráneo.

Dejé pues el Teatro, tomando mi coche y ordenándole a mi chófer que me condujera a la mansión. No quería ir andando, pues estaba a un buen paseo del centro de la ciudad. Además, me encantaba pasearme en aquel auto alemán de alta gama, me recordaba a los viejos tiempos. Sí, seguía siendo una jodida materialista y amante del dinero, pero no iba a cambiar ese factor de mi personalidad de buenas a primeras. Era algo propio de mí, por completo.
Finalmente, llegamos al destino, y me apeé, deslizándome por los pasillos hacia la sala donde la chica solía esperarme. Entré en la estancia con mi clásico paso elegante y altivo, para luego posar mis rojos iris en los suyos.
-¿Para qué me necesitas ahora?-dije con mi marcado acento alemán-¿Has provocado un nuevo incendio y se te ha ido de las manos? ¿Has olvidado lo que te enseñé sobre el fuego, acaso? No olvides que es un animalito mordedor.
Soltando una risita, creé una llama sobre mis dedos y soplé en ella, creando la figura de un pájaro que se posó sobre mi hombro. Esa chica me daba pena; intentaba copiarme, aunque le faltaba el don que yo poseía con las llamas. No me cabía dudas de que ella se sentiría loca de contenta si pudiera intercambiar su poder conmigo... el problema era que yo apreciaba demasiado el control del fuego como para querer dejarlo.
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Re: Un encuentro llameante (Juliette)

Mensaje por Invitado el Lun Jun 11, 2012 12:04 am

Me removí con nerviosismo cuando la vi entrar por la puerta de la sala; todavía me inquietaba su presencia, como si se tratase de uno de esos ídolos ante los que no se sabe si salir corriendo o romperse la espalda a reverencias. Al encontrarme en la habitación clavó sus fieros ojos de color escarlata en los míos, y un helado escalofrío recorrió mi espalda, breve, pero intenso. Instantáneamente, las voces se agolparon en mi cabeza, y, bien solicitando algo piadoso o bien suscitando algo protervo, se elevaban todas creando un caos enloquecedor que envolvía mi mente.

En un intento de lograr calma, siseé entre dientes un “¡Silencio!” inaudible, pero tan solo redujeron su volumen cuando la Señora del Fuego se dispuso a hablar con su inconfundible carácter.

¿Para qué me necesitas ahora? ¿Has provocado un nuevo incendio y se te ha ido de las manos? – La sensación de estar recibiendo una reprimenda por parte de un maestro hizo que las voces se agitasen con nerviosismo, su murmullo empezó a incrementarse, y como consecuencia mi gesto se tornó sombrío y ansioso – ¿Has olvidado lo que te enseñé sobre el fuego, acaso? No olvides que es un animalito mordedor.

Rememoré en un breve momento las consecuencias de mi última – y condenada – hazaña con las llamas. Por culpa suya, ahora estaba en deuda con mi enemiga, y eso me iba a traer infinidad de problemas hasta que no le devolviese el favor. Inconscientemente mis dedos rozaron mi frente; recordando su mano desenfundada posándose y enviando las olas de pureza y misericordia.

No obstante, las voces volvieron a levantarse; unas no toleraban que las tratasen como a idiotas, otras eran las idiotas que deseaban ser sumisas.

¡No dejes que te humille! – clamó una – ¡Llevas quemando cosas desde los ocho años! ¡Nada tiene que enseñarte!

¡No hagas caso! – Respondió otra – Ella sabe de lo que habla... ¡Implórale que te enseñe sus secretos!

Totalmente confusa, entre voces que bramaban que no tolerase esa insolencia y otras que suplicaban que le rindiese pleitesía, repentinamente invocó una danzante llama que convirtió en un pájaro. De mi garganta salió un gemido de ansiedad, mientras me debatía si lanzarme a por ella u observar desde lejos cómo ondeaba.

Pero ellas volvieron a estremecerse; estaban cada vez más ansiosas, y me transmitían nerviosismo; suponían que se sentiría triunfante al notar mi desazón, que se burlaba de mí; así pues, comenzaron a gritarme sentencias sin sentido sobre un robo de poder.

No. – Gruñí. Mi instinto exigía una compensación, pero mi desequilibrado sentido común me indicaba que no era el momento. Ellas se volvieron a alterar – Hay otro motivo…

¿Explicar que una niña a quien ella por poco había destruido me había salvado de las garras de la muerte? No, no era ni lo más mínimo lógico desvelar tal información. ¿Irritarme, enojarme y desafiarla diciendo que no valora su poder? Sería todavía más estúpido. ¿Qué hacer? ¿Fingir inocencia? Eso estaba completamente descartado, su temperamento era más que conocido. Las voces se exaltaron, cada una aportaba una idea, cada vez eran más incongruentes, desesperadas, dementes…

¡Silencio! – Grazné. Mi rostro se tornó completamente vil y perturbado; probaría uno de los caminos de las voces… – Me encontré con la niña a la que torturaste, no sabía que la hubieses dejado escapar…

Hubiese preferido que mi voz no sonase tan desafiante y acusadora, pero no había ninguna otra forma de enfrentarme a ella sin que maldijese el momento en que entré a formar parte de su mismo bando.

¡Qué diablos! Ya me maldeciría por haberla puesto en duda.

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Re: Un encuentro llameante (Juliette)

Mensaje por Juliette Müller el Lun Jun 11, 2012 1:32 am

No me cabía dudas de que estaba asistiendo al combate unipersonal más encarnizado de los últimos días. No en balde era conocido por toda la Organización que Erika estaba como una puta cabra. Muchos la evadían por lo mismo, no les agradaba tratar con una persona que se ponía a discutir consigo misma cada dos por tres. A mi, eso me era indiferente. Vivía en un mundo donde las cosas más extravagantes podían verse; me había topado con divas que se bañaban en café, con tenores que seguían una diete puramente basada en los dulces, bailarinas que vomitaban una y otra vez hasta la saciedad, para estar delgadas y poder seguir bailando.... habitaba, en resumidas cuentas, en un mundo de locos, donde la locura, si bien no venía intrínseca con nosotros, se nos iba pegando de uno a otro, aunque fuera en dosis pequeñas. Yo tenía la manía de hablarle a mis instrumentos, por ejemplo; algo que no sería tachado de normal. Por eso mismo yo no era nadie para menospreciar a aquella irlandesa y a su esquizofrenia. Grandes genios han estado locos, y yo misma era un portento de la locura, ¿cómo se llamaba mi problema? ¿Misantropía? Sí, creo que era eso.

Sabía que hasta que ella no ordenara aquellas "vocecitas", no habría nada que hacer, de modo que me resigné a esperar. Yo nunca había sido bicho paciente, pues mi carácter estaba muy influenciado por el fuego; ambos éramos inquietos, agresivos, poderosos y destructivos. De modo que me limité a mordisquear el interior de mi mejilla mientras que la chica se debatía consigo misma. ¿Acaso tenía una voz buena y una voz mala, como se veía en las películas clásicas? Ni idea, puesto que yo no estaba aquejada de su problema. En mi caso, no había vocecita alguna que me dijera que era bueno o no, simplemente sentía el impulso de destruirlo todo.

Matando el tiempo, hice que la llama con forma de pájaro explotara en miles de mariposas que se posaron sobre mi piel. No iba a arriesgarme a que quemara mi ropa, pues esta no era tan resistente al fuego como yo. Las llamitas se posaron sobre mis manos y pelo, sin llagarme la piel ni herirme de ningún modo. Esa era una desventaja que aquella irlandesa poseía; amaba el fuego casi tanto como yo, pero este casi siempre acababa descontrolándose y mordiéndola. ¿Acaso intentaba imitarme, poniendo las manos en las llamas como yo hacía muchas veces? Era una soberana estupidez por su parte; a mi no se me ocurriría, por ejemplo, intentar meter la cabeza en un cubo de agua y respirar. Eso lo haría aquel que tuviera la hidroquinesis, pero no una personita de fuego.

Finalmente, pareció aclararse, pero lo que dijo hizo que en mi rostro se dibujara una expresión de supremo disgusto y enfado a partes iguales. ¿Me estaba recriminando que aquella pavisosa se escapara? Yo no había tenido nada que ver con la fuga, mi trabajo había sido capturarlos a los dos y torturarlos. Los había dejado bien baldados, más muertos que vivos. Seguro que en un par de sesiones más, uno de los dos habría muerto. Pero claro, aquellos malditos entrometidos de aquel otro dichoso clan tuvieron que meter las narices y sacarlos de aquí. Suerte que no pudieron culparme de negligencia, pero recordaba como castigaron al guardia que habían dejado en aquella celda.
-Yo no dejé escapar a nadie, du idiot-dije con frialdad, frunciendo el ceño, muy molesta-Tenía otros asuntos que atender ese mismo día, ¿o es que se te ha fundido la memoria? Era la primera interesada en tenerlos bajo custodia, pero ni yo misma puedo estar en dos sitios a la vez. Tengo mis limitaciones.
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Re: Un encuentro llameante (Juliette)

Mensaje por Invitado el Lun Jun 11, 2012 3:22 am

Tal y como sospecharon, mis palabras ofendieron más de lo intencionado, si bien mi objetivo era otro completamente diferente. Empero, al menos creían saber torcer la conversación hacia el punto deseado; si es que realmente era deseable el objetivo que habían ideado de forma improvisada.

Agité la cabeza en desaprobación de sus palabras; realmente no quería que la Señora de Fuego se tomase mi intervención como una ofensiva hacia su persona, las voces sumisas se hubiesen puesto a chillar como locas de haber sabido que esa era mi opinión, y sin embargo sólo protestaban por mi torpeza expresiva.

Así pues, una vez que acabó de pronunciar su furibundo discurso, procedí a una forma más… “comprensible” de hacerme entender...

No lo comprendes – reconvine suavemente. Tenía que encontrar las palabras más adecuadas para que no pensasen en alguna sucia conspiración por mi parte. Tampoco habría de extrañarles, de todas formas, al fin y al cabo, ya les avisé de que sólo les sería fiel si eso me traía algún provecho… – Lo que quiero decir es que puede que haya sido una buena opción…

No sabría interpretar su gesto, pues verdaderamente lo que estaba diciendo sonaría como un sinsentido a cualquiera del Clan. Debí continuar antes de que pudiese reprocharme nada o alarmarse por mis palabras, no era conveniente en absoluto un enfrentamiento directo, y mucho menos con ella.

Lo que quiero decir es que la chica tiene el poder de sanar a la gente. ¿No sería mucho más apropiado utilizarla que hacer que críe larvas bajo tierra?

Con eso valdría, supusieron. Las voces me aplaudieron, satisfechas del giro que había tomado; ante esto sonreí orgullosa, quizás así habría saldado la deuda con aquella niñata metomentodo a la que sólo podía agradecer lo que hizo...

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Re: Un encuentro llameante (Juliette)

Mensaje por Juliette Müller el Vie Jun 15, 2012 9:16 pm

Apreté los puños con tantas ganas que me clavé las uñas en las palmas de las manos. Me dolieron, pero las ignoré, puesto que en mi cabeza solo había sitio para un único pensamiento: ¿Silvia, la pavisosa, había salvado la vida de Erika? Eso nos ponía en una situación de desventaja, porque ¿y si era necesario que en un futuro Erika tuviera que devolverle el favor, perjudicándonos a nosotros? No sabía si era tan amoral como yo para atreverse a no respaldar la deuda contraída. Yo, si me encontraba en una situación difícil, siempre miraba por mi interés y beneficio, olvidando oportunamente las deudas antes contraídas. Claro que no todos eran de mi misma pasta. Esa destreza la había adquirido durante mis largos años en el mundo de la Ópera; donde los favores podían volverse contra una misma.

Intenté calmarme, sospesando las opciones. Bien, ya tenía una pista sobre el paradero de Silvia: el hospital. A lo mejor un día de estos acabaría haciéndole una nueva visita y quitándola del medio cuanto antes. Tal vez se enfadaran conmigo por eliminar de la faz de la tierra a alguien con un poder tan necesariamente útil en nuestro bando, pero conocía bien la cara y la cruz de esa habilidad que ella tenía: igual que podía sanarnos, podía hacernos morir con un simple toque. No olvidaba como me había amenazado cuando la retuve en la Mansión, intentando que me echase para atrás en la idea de torturarla. No le funcionó mucho, la verdad, y para redondear las cosas, me puso sobre alerta de sus capacidades. Nada mejor que conocer al enemigo para saber como enfrentarlo.

-¿Buena opción?-dije alzando una ceja-Esa tipa no va a transigir el unirse a nosotros, no al menos mientras sea dueña de su razón. Ya lo intenté una vez, pero fue imposible, se mantuvo más terca que una mula, y eso que usé mis métodos menos ortodoxos. Está claro que no vamos a poder hacer nada con ella, a no ser que sea quitarla de en medio. ¿Acaso no sabes cual es la vuelta de su poder? Del mismo modo que cura, con un simple toque, nos puede hacer enfermar. Me amenazó con eso cuando la retuve, aunque claro, no serviría de mucho, la habría quemado antes de que osara ponerme su asquerosa mano encima.

Fruncí el ceño, recordado como esa tiparraca rubia con el trauma de no tocar a nadie, me ponía de los nervios. Puede que a algunas personas les pareciera que mi interés por esa tonta rayaba en la obsesión, pero a mis ojos todo tenía un tinte más personal. Me había hecho sentirme miserable, no lo había olvidado, y tenía más que seguro que iba a devolverle multiplicado por dos la agonía que me había hecho sentir cuando intentó socavar mi disposición a hacerla papilla aquel día de hacía ya tiempo. Ser rencorosa era una parte intrínseca de mi personalidad, y lo que Silvia me había hecho la había condenado para siempre a ocupar un alto puesto en mi lista de personas no gratas.
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Re: Un encuentro llameante (Juliette)

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 16, 2012 12:28 am

La información proporcionada me pareció inestimablemente valiosa. Con que podía matar con un simple toque, ¿no? Eso sería doblemente útil para el uso y disfrute del Clan Elefante; y tenía que saldar mi deuda… Igual si conseguía quitarla del punto de mira de la Señora del Fuego o, si por algún casual, conseguía salvarla de alguna de sus irremediablemente mortales torturas que tanto me encandilaban acabaría con esa maldita imposición de las voces…

Pero, ¿qué podía hacer, si no era cumplir sus órdenes a rajatabla? Mantenían un dominio casi absoluto de mis actos, por poco habían conseguido acallar mi propia voz, y se multiplicaban cada vez más, como si intentasen, por mayoría, aplacar mi voluntad. Las consecuencias de ir en su contra eran terribles, y no tenía excesiva prisa por enloquecer, así que seguía sus dictados siempre y cuando no fuesen en contra de mis circunstancias y ambiciones, aunque en situaciones como estas habría rogado por poder dominarlas bajo el yugo esclavizante de mi voluntad.

Igual es que no has utilizado el método necesario – siseé – Cuando estuvo conmigo se mostró bastante… dócil. Tiene que haber algo que pueda servir para controlarla, de eso no cabe duda… ¿un amigo, un familiar, una mascota? – sacudí la cabeza a ambos lados, ella debería saber cuál era el punto débil de la chica – No sé qué diablos la lleva a esa conducta sumisa, pero creo que va siendo hora de averiguarlo.

Las voces comenzaron a debatir entre ellas; era una discusión encarnizada, tanto que despertó una voz que se mantenía en el letargo la mayoría de veces: se hacía llamar el Tirano. Cuando habló la Voz Tirana, el resto guardó silencio; ninguna osaba a contradecir sus sentencias.

El Tirano dio su propia solución, dijo que era posible que se pudiese conseguir lo que se deseaba de la niña asustadiza empleando un rehén, ese “amigo” que tanto se empeñaba en llamar. Con él bajo nuestro poder, sería muy fácil controlarla; se podría haciendo peligrar la vida de éste: ¿Se sometía? Viviría. ¿Se resistía? Moriría.

Me paseé confiada manteniendo la distancia que nos separaba constante. Tras haber descrito un cuarto de circunferencia me detuve, y la miré con la más pura y rendida estupefacción.

Sinceramente… me sorprende que alguien como tú no haya logrado esclavizar a una niña asustadiza. ¿Qué fallo, entonces? No consigo hacerme a la idea… ¿Fue culpa del traidor?

Pude ver la crispación en su rostro, era tan patente que me resultaba casi sorprendente que no me hubiese incinerado viva aún. Tenía que suavizar la situación; si bien no pretendía acusarla, estaba pareciendo que la señalaba con el dedo mientras gritaba “¡culpable!”.

Pero… sigo pensando… – Continué – Que hay que dejarla con vida de momento… Es necesaria.

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Re: Un encuentro llameante (Juliette)

Mensaje por Juliette Müller el Vie Jun 29, 2012 6:33 am

Matar. Matar. Matar. Matar...

Eso era lo único que llenaba mi cabeza en esos momentos. Matar a aquella chica, asesinarla por tener algo que yo no tenía, por poder ser feliz mientras mi vida no era más que miseria. Me daba igual lo que dijera Erika sobre dejarla vivir, yo la odiaba, y ese rencor me hacía desear escuchar sus gritos una vez más, como en tiempos hice. Me moría de ganas por verla suplicar, por ver como sufría, por escuchar sus lamentos, sus ruegos por mi piedad. Me sentía poderosa en esas ocasiones, más poderosa que cualquier mortal. Es cierto que Erika tambien ayudaba a veces con su forma de mirarme, como si me idolatrara, aunque la conocía lo suficiente como para saber que deseaba matarme en ocasiones por tener un poder que ella tanto ansiaba. Se conformaba, o eso creía yo, con ser mi pupila, con aprender trucos para domar al fuego, una criatura que me amaba con devoción, pero cuyo amor me había condenado a ser lo que era. Si ella supiera la lacra que era el quemar a todo lo que amaba... si ella lo supiera...

-El único método que voy a usar con ella es quemarla viva, tanto si le gusta como si no-dije de malas, frunciendo el ceño-Ya me ha tocado las narices lo suficiente, considero que no es más que una molestia. No se uniría a nuestra causa ni mediante el chantaje; ya lo intenté una vez y no funcionó. Parece tener sus ideales demasiado claros como para ceder a mis intentos de extorsión, lo cual le deja una única opción: morir. No es apropiado que alguien con sus poderes esté en el bando opuesto. Pero, ¿por qué la defiendes? No te hacía yo de esas...

¿Acaso Erika sabía algo que yo desconocía? ¿Nos estaría traicionando? De ser así, no iba a ser piadosa con ella; no perdonaba la traición, aunque fuera a aquel clan. Mi sangre germana me impulsaba a ello.
-Si cogemos al traidor, creo que ella podría empezar a considerar la opción de ser más dócil-dije con calma-Pero el elemento sorpresa ya no me sirve; me conoce, y me teme, cierto. Solo puedo emboscar contra él, pero eso llamaría demasiado la atención. ¿Qué hacer...?
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Re: Un encuentro llameante (Juliette)

Mensaje por Invitado el Vie Jun 29, 2012 7:36 am

¡No! – vociferé. Mis ojos se encendieron, llenos de ira; volví a sisear – El Traidor es mío… yo acabaré con él…

Reviví la imagen de aquel niñato tirado en una celda, solo y asustado… Era un completo gusano. Durante tanto tiempo había aprendido a odiarle; la organización lo mencionaba como a alguien a quien había que hacer sufrir y mucho, y las voces habían tomado sus palabras como una Biblia de qué hacer.

¡Tienes que beber su sangre! – comenzó una voz que era la mar de familiar para mí.

Suspiré.

Luego volví a ponerme en alerta.

No me importa que la quemes, es tu decisión – concedí con un gesto de mano.

Iba a ser todo un fastidio intentar devolverle mi favor a esa maldita niña si la Señora de Fuego iba a por ella…

Todo un reto.

Pero seguro que es más razonable si tomo a ese gusano como rehén. Me haré con él, tenlo por seguro.

Las voces empezaron a discutir cómo atrapar al insecto en voz alta, tanto que se me desdibujó el rostro en una mueca de desagrado; si todos esos asuntos siempre me habían causado más de una jaqueca, últimamente era insoportable. Me llevé la mano a la frente y empecé a masajearlas de nuevo; se estaba convirtiendo en una especie de costumbre desagradable…

Por un segundo me planteé en el maldito parecido que tenía con él; siempre moviéndome por interés… supuse que él haría lo mismo…

Un nanosegundo más tarde, descarté esa idea.

Y, créeme, tengo tantas ganas como tú de librarme de ellos.

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Re: Un encuentro llameante (Juliette)

Mensaje por Juliette Müller el Lun Jul 16, 2012 8:13 pm

OFF: mil perdones por el retraso, pero he tenido problemas a más no poder, más una visita inesperada de mi familia de Alemania (sí, tengo familia alemana, XD)

ON:
Las palabras de aquella chica hicieron que mis ojos se redujeran a un cuarto de su tamaño normal. ¿Cómo osaba pedirme que no matara al pavisoso de Lucas, que era de ella? Si mal no estaba enterada, Erika no tenía nada personal inmiscuído con él; para ella no sería más que un niñato que nos dio la espalda cuando consideró que había otra familia que le podía dar lo que nosotros no éramos capaces. Recordaba como Madre se había enfurecido por aquello, como ella casi me había mandado contra los Castillo, de lo furiosa que estaba. Si había de ser sincera, ahora que lo pensaba, no me habían mandado las veces que hubieran sido necesarias. Bueno, tenía su lógica, pues yo era como su verdugo, si me mandaba aparecer en una casa, esta acababa saliendo ardiendo. Me podría haber enviado a quitar de en medio a aquellos malditos Castillo, pero claro, eso no le convenía; si ellos desaparecían del mapa, perdía a algunos niños con poderes.

Aunque, ¿qué más le daba que esos murieran? ¿Para qué quería a un niño invisible, si teníamos a una niña que de lo que corría, ni se veía? ¿Para qué a esa chica eléctrica, cuando me tenía a mí, que encima controlo mucho mejor que ella mi poder? ¿El telequinético? Prescindible. ¿La lectora de mentes? Seguro que habría alguna otra con una habilidad similar. Y Lucas... bueno, Lucas también era prescindible por completo, teníamos a uno que poseía a las personas, lo que era casi lo mismo.
-Me da igual lo que se te pase por esa cabeza llena de voces-dije con calma, pero con una sutil amenaza en mis palabras-Pero el escarmiento del metamorfo es cosa mía, le debo una sesión de mi juego favorito, el cual no llegamos a terminar por culpa de aquellos malditos intrusos que se llevaron a algunos niños. Puedes ayudarme si lo deseas, a lo mejor te enseño a practicar tácticas de aplicación del fuego sobre la piel. Y en cuanto a esa niñata... no voy a ser tan benévola con ella como la última vez que nos vimos las caras.

Aún no les había perdonado sus viles y rastreros intentos de ablandarme, y menos cuando Erika me los estaba recordando. Tenía algunos defectos, y el de rencorosa era uno de ellos; las cuentas que habían contraído con mi persona tenían que ser saldadas. Ya no podía ir a verles como quien no quiere la cosa, puesto que me jugaba los calcetines a que Lucas había puesto sobre aviso a toda la familia sobre mí; que seguro que me conocía de antes. Era una de las desventajas de ser famosa, aunque fuera en el mundo lírico.
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Re: Un encuentro llameante (Juliette)

Mensaje por Invitado el Lun Jul 16, 2012 11:08 pm

Erguí la espalda y, alzando la barbilla, incliné la cabeza hacia atrás. Mentiría si dijese que sus palabras no me habían parecido un atrevimiento, no era ni medio lógico que ella quisiese quedarse toda la diversión; mas no me resultó extraño en demasía, se sabía bien que la Señora de Fuego era una mujer temperamental e irascible, y en este momento no me apetecía llevarle la contraria… No del todo.

¿O puede que sí?

¡Levántate, boba! ¡No dejes que te menosprecie! – clamó una voz furiosa.

¡Sí, eso, tú también tienes derecho a divertirte!

¿Insinúas que te pertenecen? – siseé con el veneno a flor de piel. – No seas ingenua, en cualquier momento cualquiera puede encontrarlos y cobrarse su venganza…

Sonreí viperinamente; no era necesario enfrentarme a ella. Sin duda no tendría por qué dar explicaciones si, casualmente, encontraban a alguno de esos criajos muertos. Sería una bonita forma de demostrarle a esa engreída que el mundo no giraba a sus pies. Más bien al contrario.

Fruncí el ceño, mi odio y parte de mi envidia, habían aflorado. Podía ser una buena idea, me podía cobrar mi venganza y a la vez saldar mi deuda: Cuando la Señora de Fuego estuviese a punto de incinerar a la niñata, la rescataría de las ardientes y deliciosamente mortales ascuas y le daría a probar mi mejor receta. Sería delicioso, sí, una muerte de lo más… inesperada. Ella me odiaría profundamente por haberle quitado el derecho a venganza, pero, por otra parte, eso me daría el gusto de vengarme por haber tomado el poder que a mí se me antojaba. Aunque, claro, el veneno tenía sus ventajas…

La ventaja de no dejar marca.

Pese a todo, no podía evitar guardarle rencor: Quería su poder. Quería mi poder. Quería ambos poderes. Eran míos por derecho, pero ella se conformaba con tratarme como a una “quiero y no puedo”, igual se creía que deseaba ser su sombra, pero lo que no sabía que las sombras otorgaban la posición más aventajada para clavar un puñal por la espalda.

Por si acaso lo dudas, no pienso esperar a que seas tú quien se apodere de todas las diversiones. Si tiene que haber víctimas mortales me pido ser la causante de al menos una. – Torcí el gesto, tras clavar mis ojos, entornados en respuesta a los suyos, en sus iris rojizos.

Era un atrevimiento, de eso no había duda, pero ella no me iba a quitar el derecho de matar. Era una estúpida si lo pensaba.

Así que si por ventura descubres a alguno de los dos chiquillos muertos antes de poder vengarte, que no te extrañe. No voy a dejar que me des órdenes.

Sonreí como un chacal hambriento, esta era la perfecta presentación de un desafío, una carrera a muerte por ver quién acababa antes con aquellos mocosos. Y no me iba a ser muy difícil, de todas formas.

Yo adoraba mi poder.

Y ella aprendería a adorarlo.

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Re: Un encuentro llameante (Juliette)

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